Techos verdes: No son todas rosas en esta moda ecológica

Una idea qué está floreciendo en las ciudades de todo el mundo, donde muchas hectáreas de potencial espacio se encuentran por encima de edificios y casas.

Una vista aérea de la mayoría de los espacios urbanos muestra franjas de asfalto y alquitrán negro. El calor se irradia fuera de los techos oscuros y el agua se precipita sobre las superficies duras. Sin embargo hay una nueva tendencia que rompe con la monotonía: techos verdes o vivos. Durante mucho tiempo, principalmente en Europa, esta técnica empezó a atraer a los propietarios de viviendas, empresas e incluso ciudades como una forma atractiva de promover la ecología. Los techos verdes complementan la vegetación tradicional sin alterar la infraestructura urbana ya que toman un espacio abandonado para que resulte útil.

Los techos vivos no son nuevos. Pero en las últimas décadas, los arquitectos, constructores y paisajistas de todo el planeta han empezado a recurrir a los techos verdes no por su belleza sino por su funcionalidad y capacidad para mitigar los extremos ambientales comunes en los techos convencionales. 
De manera creciente, los investigadores están estudiando los beneficios prácticos que ofrecen los techos verdes. Ayudan a cuantificar su desempeño y proporcionan una medida de su capacidad para reducir el escurrimiento de aguas pluviales, aumentar la eficiencia energética y mejorar el paisaje urbano. Es el caso de un grupo de investigadores de CONICET, en el CCT Mendoza, que explora y diseña nuevas técnicas para incorporar vegetación a techos y paredes.

Como sucede en muchas ciudades, esta región sufre un proceso de crecimiento no planificado que la aleja de su concepción urbanística fundacional, caracterizada por una fuerte presencia de plazas y arbolado de alineación a lo largo de las calles”, aclara sobre la ciudad de Mendoza Alicia Cantón, directora del proyecto de investigación.

La plantación extensiva dentro de las ciudades es ampliamente reconocida como un medio para mejorar la calidad del aire. Por tanto los techos verdes contribuyen a la reducción de un número de partículas contaminantes del aire y otros compuestos. Según la Federación Europea de Asociaciones de techos verdes, estas superficies con vegetación duran más que los techos convencionales, reducen los costos de energía con aislamiento natural y absorben el agua de lluvia, lo que podría disminuir la necesidad de sistemas de drenaje complejos y costosos.

La arquitecta Cantón destaca que, a nivel internacional, esta nueva tendencia impacta también en la disminución del efecto isla de calor y en el acondicionamiento térmico de los edificios, lo que puede disminuir el consumo de energía entre un 35% y 95%, según la cantidad de vegetación y el clima de la región.

Los techos verdes tiene que ser diseñados para cumplir con los objetivos específicos de conservación de la biodiversidad. Por eso cada uno es un experimento en sí mismo.

Las plantas nativas son las que evolucionan con la fauna y la flora de la región, en cambio las exóticas fueron traídas por el hombre, sin tener en cuenta que en el futuro iban a tener un desorden biológico.

Uno de los mayores fracasos de esta tendencia es que no fomenta la biodiversidad de plantas en el techo. Los techos verdes ofrecen el mayor beneficio cuando se plantan con un grupo diverso de especies adaptadas a las condiciones locales.